Efecto dominó

3 11 2010

Che, el Evento “Muerte de Kirchner” no para de empujar a hombres y mujeres a revelaciones insospechadas. Ya tengo un amigo que se afilió al PJ, otro que me confesó haber redescubierto su vocación militante (luego de años exiliado en el desierto del Cinismo), unos 8 o 10 que decidieron que “hay que juntarse (a pensar, a hacer algo)” y una parva de conocidos que no les había alcanzado con el quilombo de la 125 para dejarse de escorchar y por fin ahora están empezando a mirar con otros ojos el mundo y la realidad toda.

Gracias, Néstor, por tu certera muerte. (?)





Citando a estúpidos

25 10 2010

“Ay, qué te enojás
si era un chiste
si era una foto
si era un cuento
si era una película
si era un poema





Margen central

24 10 2010

«a ver si nos corremos
al interior»

(piden unos y otros de otros barrios)

nuestro margen central
qué molestia impuesta la del border ¿cómo? cómo le gusta al border señalar el centro y diferenciarse, cómo le gusta a la víctima, como le gusta a la víctima señalar al docto verdugo, cómo nos gusta decir: «fueron ellos» (para ser nosotros los lindos los buenos los verdaderos los no tenemos la culpa los «¡no!») («a ver si nos corremos un poquito que hay lugar») y vos, que te parás más allá, en la pampa del cinismo, que señalás hacia acá diciendo: «fueron ellos, los correctos, ellos fueron» sos víctima border sos yo /
-no sos yo
-ey, qué tanto ahí, vos

«ellos / fueron»





(Cámpora)

14 09 2010

Sin ponernos verdaderamente analíticos, es decir, racionales, podríamos afirmar que Cámpora es la pregunta inocente más diminuta pero vivaz, o mejor, vital -último recóndito reducto de esperanza (?)- que nos hicimos sobre el pasado reciente mientras éramos niños y nos enterábamos de algunas pocas cosas.
¿Qué fue eso de 50 días que no duró?
¡50 días! ¿Y después? ¿Y después? ¿Por qué no duró?





¿Qué significa envejecer?

25 08 2010


En cuanto a que hay “millones” de jóvenes como Braian Toledo… ojalá sea esto cierto. La delincuencia juvenil ha alcanzado, en lo que va del año, niveles aterradores que todo el país conoce y sufre. Ignorarlo no puede ser nunca una solución.
(Magdalena Ruiz Guiñazú, hoy, en La Nación.)

Un día tras otro no paro de entender lo mismo: el problema de los jóvenes son los adultos.





Ridícula II

19 08 2010

Chunchuna siempre fue más bella que túHoy tuve la dicha de descubrir que Mónica y César, además de observar desde un helicóptero su cosecha de naranjas en San Pedro, también conducen un programa matutino en Radio del Plata.
El tema del día era el debate sobre el 82% móvil. César, en exceso dubitativo para sostener el timing auditivo de la radio, entrevistaba a la senadora Roxana Latorre. Era una entrevista correcta, estándar, preguntando lo que había que preguntar (a.k.a. ¿usté qué piensa?). Pero resulta que Mónica también tenía algo para decir y empezó así, sin -supongo- ponerse colorada: “Para mí, que NO ENTIENDO NADA DE POLÍTICA, esto es una pelea de chicos que…”.
Con tamaña carrera periodística, esta señora animándose a decir semejante frase para atraer las simpatías de la audiencia antipolítica, nos enseña que no sólo el periodismo es muy amigo de la mentira lisa y llana, sino también del arte de hacerse olímpicamente el boludo.

(Incluso aceptando que es muy posible que Mónica entienda poco y nada de política. Lo cual nos lleva a una sola pregunta, ¿toda tu vida dedicada a hablar sobre algo que jamás intentaste comprender? ¡Suicidio sanitario!)





Ridícula

13 08 2010

Ridícula, ridícula, ridícula.

¿Cómo le quedará el gris estatua?

(Sí, bueno, es fácil pegarle a Carrió ya, pero ¿no es muy divertido también?)





Cómo

6 08 2010

Un sábado de verano en 1991, almorzábamos sandwiches. Tenía 12 años. Se inauguró una inestabilidad fundamental en mi joven psiquis. Filosofando con mi madre y mi hermana, dudamos de la existencia de la mesa que sostenía el mantel, los platos, los sandwiches. Todo podía ser producto de la imaginación, o algo así. Mi padre se enojaba, cumpliendo el rol involuntario de “concretista” (¡pero esta mesa existe!) que encendía más nuestro entusiasmo. Creo que sólo nos fascinaba -a mi hermana y a mí- poder pensar de esa manera, en ese registro.

Experiencias como éstas, intuyo, son las que van permitiendo armar un motorcito, un marco, la posibilidad de acceder a pensamientos más complejos. Permitirse pensar en serio, ser atravesado por una pregunta y razonar.

(Apunto ahora: la intensidad del pensamiento infantil es lo que más extraño de ese momento de la vida.)





Profecía

16 12 2009

Algún día los hijos de las maestras normales argentinas dominaremos el mundo.





Allá abajo ¿lo ves? es un COMENTARIO II

11 11 2009

Sigo encontrando pequeños comentarios que lo explican todo. Hace años que vengo tratando de poder formular esto. Por suerte, se le ocurrió a alguien y de pedo lo encontré:

“De hecho, sobrevuela la idea del (re)descubrimiento de que los negros son como los blancos. Sigue sin ocurrírseles que acaso los blancos sean como los negros.”

De un comentario de un tal YukioM en un post de este imprescindible blog.

No es un mero juego de lógica. Hay, además, una forma de plantearlo (“sigue sin ocurrírseles”) que le agrega lo más importante: el hartazgo frente al pastiche de discurso progre hecho de vulgata sociológica (del que sólo busca ser bueno = no sentir culpa) que ya forma parte del sentido común.





República Oriental de Nueva York

22 07 2009

Torres-Garcia_Puerto de Nueva York“Lo Bello, ahora, es otra cosa (…) aquello idéntico a sí mismo. El blanco, igual a sí mismo; el negro, los colores, las formas, cada cosa, todo… idéntico a sí mismo. La visión física idéntica a sí misma. Cada cosa, existiendo por sí misma, iluminada por su luz (porque ella se ilumina a sí misma), sin que le sea añadido ni quitado nada, admitida como es, sin relación con otra cosa.” (New York, Joaquín Torres García, p.103)

Estuve releyendo “New York”: los diarios del pintor uruguayo Joaquín Torres García a principios del siglo XX en esa ciudad. Es, sobre todo, una lectura documental, es decir: el documento de la impresión (plástica y vivencial) que le causó, en 1921, a un viejo uruguayo (artista con ojos y corazón puestos en Europa) la “Ciudad Afiche”.
Podría entrar en una categoría de lectura muy provechosa: testimonios de momentos y lugares donde “comenzaba” o se formaba algo hoy naturalizado. Algo similar encontré hace 10 años en los Viajes alucinados de Sarmiento por Estados Unidos (1846), donde intentaba capturar eso “nuevo” que para nosotros hoy es casi natural (digo “natural” sin ningún sentido positivo ni negativo, sino sólo como constatación de una forma de percibir y entender un contexto). Pero Torres García se pone más filosófico que político (Sarmiento a fin de cuentas estaba buscando un modelo para nuestro país y no tanto preguntándose por la sensibilidad del individuo -¿europeo?- frente a la Cultura Norteamericana, como TG).
El pintor uruguayo, como el escritor argentino, transcribe su experiencia con entusiasmo y honestidad. TG anota una página tras otra de contradicciones frente al “fenómeno Nueva York” (rechazo, aceptación, fascinación, entrega, crítica: todo puede pasar en sus diarios); y aporta una visión desde la experiencia sensible -obviamente, por su interés plástico- reveladora. Una y otra vez escribe y rescribe sus “impresiones” sobre la ciudad (con una sintaxis quebrada, por momentos sólo chorros de palabras yuxtapuestas que parecen tratar de nombrar para poder contener a los edificios, los tranvías y los newyorkers que se le vienen encima).
Al leer esta experiencia no puedo evitar pensar en esa sencilla idea de que tras la Segunda Guerra Mundial la Cultura Norteamericana conquistó el mundo (al menos el nuestro). Me asombra la idea. Es decir, pienso esto desde el asombro, no desde la indignación, ni la tristeza. Me asombra pensar que esto que parece no tener comienzo, alguna vez, en cierta forma, significó algo extraño, “nuevo”, para alguien.

“Civilización Material”, dice TG; “todo tiene una base real”, “utilidad”, repite una y otra vez. Y su cantinela también es conocida. Toda la retórica del Gran Arte frente al Mercantilismo. Sin embargo, esto no hace caer el interés de la lectura, sino al contrario, porque el tipo está luchando con todo lo que tiene a mano, su pensamiento, sus ojos, su pasión entera. Intenta conciliar, no puede, se entrega y anuncia que Nueva York es lo máximo (hay que “abandonar el viejo concepto de Cultura -traído de Europa-”, p.107), otra vez que no, que es terrible, que es el reino de lo standard, en otro momento se remonta a los Cielos del Arte y desde allí dice, sin vergüenza pero con -supongo- honestidad: “Quiera o no, el artista tiene que perdonar a la inmensa ciudad que lo aplasta.” (p.76)
Adelanto el final: las contradicciones no se resuelven. Quedan ahí, reverberando. Y por eso vale la pena leerlo.

(Por último: este libro también es un documento imprescindible para todo aquel que quiera cerciorarse de cómo el Arte con Mayúscula invadió el campo de la Religión, tomó prestada la sacralidad, la retórica santoral, los sentidos “profundos y universales”, etc. etc.)





Oráculos I: Creer o reinventar

13 07 2009

libro abiertoEl asunto es hacerle preguntas a un libro.
El juego es sencillo: se toma un libro, se lo extiende al que pregunta, éste lo toca mientras formula su inquietud. Luego, se pasan las hojas rápidamente y el que pregunta mete el dedo índice con convicción entre las páginas, deteniéndolas. Donde haya señalado, es la respuesta. Algo muy similar practicaban las dos protagonistas de “Simplemente amigas” (Career Girls, de Mike Leigh), sólo que ellas usaban siempre el mismo libro: Cumbres Borrascosas.
El 26 de enero de 2006 fueron éstas algunas de las respuestas del Oráculo del Día. El libro era “Los hombres de a caballo”, de David Viñas.

¿Kirchner es mejor que Perón?
“Mirá que si me juzgás, no sigo.” (página 263)
¿El artista de hoy sabrá engendrar la Argentina del mañana?
“Se afloja.” (página 91)
¿Qué hacemos con el heroísmo setentista?
(El dedo cayó en una página en blanco.)
Reformulo porque el viejo parece haber quedado mudo: ¿qué hacemos con los setenta?
“Lo único que quiero decir -aclara Donofrio- es que la culpa no es de los muchachos. Ellos obedecen. Como uno… o como usted.” (página 215)

En la próxima entrega, preguntas a “La experiencia de la vida”, de Leónidas Lamborghini.





Postdata 2

6 07 2009

Releyendo lo que antes dije sobre el Conflicto, pensaba ahora en insistir otra vez en esto: no se trata de defender la confrontación por la confrontación en sí, sino en poder ver cuáles son las formas “reales” en las que hoy estamos pensando u otros piensan. Esto viene a cuento de la crítica a la confrontación K que no pudo o no supo o no quiso ver qué marcos reales hay para reponer la propia idea de conflicto. Insisto por enésima: no lo planteo como algo cerrado, es una pregunta.





Conflictuados con el conflicto

23 06 2009

La Ciénaga (Martel, 2001)

La Ciénaga (Martel, 2001)


Leo en Artepolitica una crítica a los que piden consenso; interpreto yo: a los que quieren evitar a toda costa el “conflicto”, como si el conflicto fuese en sí mismo un problema. Pero decretar que no hay conflicto es mentir: el conflicto social no desaparece por decreto. A lo sumo, puede desaparecer en el discurso, en los relatos. Y con eso quiero meterme, porque trabajo de guionista.

Algo muy ilustrativo ocurrió hace unos años en el ámbito audiovisual. El ejemplo más contundente que me tocó vivir fue en el año 2003, en la Escuela Nacional de Cine (“la del INCAA”): los estudiantes del último año preparan sus cortometrajes-tesis y muchos están enojados. ¿Por qué? Porque se les “impone” como contenido a trabajar el “conflicto dramático”.
Hay protestas por los pasillos, cartelitos que dicen “Dramático Conflicto Dramático”, etcétera. Según me contaron, en la carrera de Imagen y Sonido de la UBA pasaba más o menos lo mismo en el mismo momento. Es decir: había problemas con el conflicto dramático.

Antes de seguir: ¿a qué podríamos llamar, provisoriamente, “conflicto dramático”? A una forma de puesta en marcha de la acción dramática, en la que dos opuestos (“antagonistas”) se capacitan para transformarse; y también: el modo en que un personaje transita una transformación.

Quizás recuerden las películas del llamado “Nuevo Cine Argentino” (bautizado así por la reseñística de los 90), en el que, fundamentalmente “no pasaba nada”. Yo creo que sí pasaba: pasaba la imposibilidad de abordar el conflicto (no “un conflicto X” sino la propia idea de conflicto).
Imposibilidad con dos caras opuestas y complementarias: o bien el protagonista no se animaba nunca a empezar ninguna historia (por lo general un protagonista de clase media a alta); o bien el protagonista moría asesinado (siempre un personaje de clase baja). Casi que a eso se puede resumir el NCA en cuanto a imaginar relatos realistas.
(ACÁ me explayo sobre esto: Ficción playa – un leitmotiv, nunca nada es tan sencillo en realidad.)

Pero el problema no es que “hubiera” o “no hubiera” conflicto dramático -como si tuviera sentido hacer una valoración a priori de eso- sino sólo digo que las películas parecían partir:
1) de la evasión del conflicto (nunca se empieza un tránsito para llegar a una superación);
o bien
2) de la exacerbación del conflicto (no hay más salida que la destrucción: la muerte).

Insisto: no es una valoración, sino constatar el por qué de esa trabazón -intergeneracional también- entre docentes de cine y estudiantes. Una idea de enseñanza que presupone un contenido a enseñar (el “conflicto dramático” como eje rector de la narrativa dramática “clásica”), se topó con una realidad creativa (es decir, con tipos inventando relatos audiovisuales), en la que toda una generación -una sociedad- no puede abordar conflictos.
Ahí había un problema que los docentes no detectaban. No veían que para nosotros contar una historia con moño (con “conflicto dramático”) nos era ajena. Porque la propia idea de conflicto dramático sólo podíamos leerla en un sentido entre comillas, era “narrativa hollywoodense”: un héroe supera un conflicto. Y más atrás: era también “retórica setentista”.
En ese sentido, todo un mundo, es decir, una forma de contarse a sí mismo se transformó en los 70-90; no se trataba de “no creer en los héroes”, no es escepticismo, sino directamente no poder apropiarse de ningún relato de transformación porque implica conflicto. Y esto fue posible porque hizo pie en la reeducación social de las últimas décadas donde se iguala conflicto con violencia con muerte con política. La búsqueda de “la paz” a cualquier precio. Una paz “de hecho”, decretada. Otra vez: sin transitar una transformación; porque en realidad, la transformación ya ocurrió en la “pacificación” lapidaria del Proceso.

Se trata de una forma específica en la manera de abordar los relatos (pensados apenas como un tránsito). Nuestro mito fundante siguen siendo “los 70″, contrapuestos ahora a “los 90″, época de supuesta paz social -la calma chicha del 1 a 1-, instalada por decreto. Entonces, si la historia también es un relato, y no podemos (o no podíamos -hablaba del 2003-), abordar la historia, difícilmente podamos abordar relatos de ficción en los que se ponga en juego aquella forma conflictiva de organizar cualquier historia (un personaje en pos de algún tipo de superación o transformación).

Insisto: no pretendo valorar a priori al conflicto dramático, ni tampoco lo opuesto, sino trato de entender cómo el conflicto se transformó en lo más evitado y a la vez, y por eso mismo, en lo inevitable.
La Ciénaga (Martel, 2001)

PD: Es decir que cuanto más se le escapa al conflicto, más se hunden las patas en la ciénaga (más nos hundimos en un mismo conflicto atorado, sin resolución). Esto viene a cuento de que, para mí, La ciénaga es la gran película de esos años 90 (que empezaron a terminar en 2003): tampoco hay desarrollo de un conflicto dramático, pero es tan evidente la trabazón entre los personajes, que el “clima de conflicto” construido nos empuja a nosotros a preguntarnos, ¿por qué carajo no hacemos nada y seguimos hundiéndonos en la ciénaga como la vaca de la película? Para mí resultó una incipiente toma de conciencia de un conflicto recursivo: nuestra inacción está signada por una fuerte violencia y esa misma violencia se alimenta de nuestra inacción.





Lugar VI

21 06 2009

Conversando con varios veinti y treintañeros (es decir, personas que adolescenteamos durante los 90 y ppios de 2000), creo advertir un sobreentendido instalado durante la década pasada: el PJ es lo imposible de votar; tanto, que ni siquiera es preciso explicar que no se lo votará. Se explica por qué a Michetti no, se dice por qué a Zamora sí (“me gustó que hubiera alguien diciendo lo que decía en el Congreso”; recuerda, con sólo 27 años, un ¡ya! nostálgico del Zamora 2001-02); incluso por qué a Ricardo Alfonsín (alegando algo sentimental… y distanciándolo de Carrió ¿?). Pero el PJ no aparece como opción ni para descartarla. Advierto esto porque por primera vez voy a votar al PJ (en su formato FPV).
El PJ es un partido que pareciera no poder pensarse dentro del “abanico democrático”. Como si se hubiera fijado en una imagen y no pudiera modificarse. Menem lo “quemó” para nosotros (jóvenes clase-media “media culta” sin tradición familiar fuerte en el peronismo, pero que miramos con ganas a la “justicia social” o bien que se considera “de izquierda”). Sin embargo, parece que De La Rúa no alcanzó para quemarnos a la “UCR” (es decir, a la Alianza, es decir, el ARI, la CC, el ACySocial), porque no hay tanto problema en considerarla “considerable” (siquiera para explicar por qué no se lo vota).
Decir “voto a Heller” provoca confusión. El lugar común del antiK está basado, antes que nada, en un anti-PJ (no digo “antiperonismo”, no es estrictamente lo mismo) ensayado durante los 90. Yo me lo aprendí también. Tardé unos años en aceptar que sí, que lo que estamos viviendo es -en comparación, en perspectiva- el mejor gobierno desde que tengo memoria. Se me hizo evidente que no tiene sentido estar desde el vamos en contra de un “aparato” en sí mismo. Es una analogía demasiado burda, lo sé, pero me suena casi como a estar en contra desde el vamos con “la realidad”. (Quizás como un anarco-snob que batalla contra el Estado; justo ahora.)

(Una curiosidad: primera vez que en mi familia todos votamos al mismo candidato.)

PD: Vivo en un microclima progre. Dentro de ese microclima me encuentro también con muchos que “se quedaron en el 2001″: dicen que no van a votar o que meterán fiambrín en el sobre o a lo sumo en blanco. Ni siquiera votarán a Pino. Creo que esos que dicen preocuparse “por lo social” y votan así -hoy- están perdidísimos. “Es difícil sentirse representado”, dice uno. Ahí hay un problema. La relación individual con el candidato. Otro aspecto más de la antipolítica. Les resulta muy difícil pensar que es posible formar parte de algo, sin perder su sobrestimada “conciencia crítica”. Y ese algo puede ser sencillamente tener la responsabilidad de emitir un voto. Los librepensadores como éstos están esperando todo el tiempo La Magia del Futuro.





Lugar V

23 04 2009

Escuchar a mi tía Ofelia hablar durante 1 hora fue exactamente lo mismo que poner TN. No era ni siquiera gracioso: era desolador. Como estar delante de un muñeco de ventrílocuo que alguna vez fue una tía a la que quise y hoy no reconozco porque no estamos ni de lejos en el mismo mundo.
Sé que habitamos una lengua, que el hablar nos arrastra, que no hay pura voluntad; pero también creo que habitamos ciertos barrios del habla, también la hacemos, digo, hay decisión, responsabilidad, hay historia.
El punto de articulación entre ser arrastrados por las palabras y organizarlas de otro modo no sé dónde está y sospecho que buscar la pureza de ese lugar es una quimera (una falacia). A lo sumo el límite será el cuerpo, el dolor, esos leitmotivs, o acaso la mera contingencia.
Pero la escisión entre ser siempre palabras de otros o pura intimidad incomunicable es una fantasía. No hay tal escisión sino en la disección intelectual que ejecutamos para entender nuestro habitar el habla.

A propósito, una nota muy buena.





1976

23 03 2009

Está terminando el verano:
en el fondo de una quinta se charla sobre la puta que gobierna
se dice que mejor se tense el conflicto así el pueblo se da cuenta.

Empieza a hacer frío:
se juntan las toallas, se pliegan las reposeras,
alguno se hará cargo de la cena.

Está terminando el verano, en realidad:
en el hemisferio sur las cosas empiezan en otoño
y se perpetúan en invierno.





Ficción playa: un leitmotiv

18 03 2009

Acá abajo, una versión corregida y aumentada de las reflexiones sobre cine argentino publicadas en la ya inexistente revista Éxito, en el verano del 2005:

Ficción playa – un leitmotiv

Que le aproveche.





Anagramas con el Premetro

3 12 2008

Ya no recuerdo por qué hice estos anagramas con algunas paradas del Premetro.

Armada Argentina = NN TARADA RE-AMIGA

Parque de la ciudad = QUEDA PARDA, DICE LU

LA PARDA QUE DICE UD //

DAR QUÉ PALA DICE UD //

DECID PARA QUÉ ALUD //

PA QUÉ DA UD AL DECIR

CALDEADA QUE PUDRI

LA EDAD PUDRE CAQUI

General Savio = AVISO GENERAL

ERGO VASELINA

REVISE A LA ONG





Lugar IV

29 10 2008

Desde el trapecio caigo con la boca abierta en forma de A.

Nada amortigua el impacto: se rompe la red de palabras -el lugar común donde habitamos- y aparecen más palabras: “cosa”, “objeto”, “solidez”,”concreto”; y rompo eso y atravieso el piso y encuentro más palabras,”mito”; y más allá, más abajo (abajo de lo roto, digo, en el magma pétreo), “giro lingüístico”.

Quizás ya di una vuelta entera (un agujero que llega hasta Japón)
un giro completo,
una revolución.





Lírica

22 07 2008

No escribí nada porque estuve leyendo.

En particular: Artepolítica

En general: los diarios, los noticieros, los afiches, los gestos, los comentarios.

La lírica /o bien: el ensayo autobiográfico/ a la que estamos acostumbrados -esa cosa “chiquita”- parece perder espacio cuando lo que se dice y se escucha no deja lugar al “monólogo interior” (es decir, a eso que se confunde con la lírica); pero en realidad ese hablar político -por fin- la va engordando.

La lírica es, en cierta forma, fraseos organizados en función del yo gramatical. Si el yo se sacude -porque aparecen “nosotros”, “ellos” y “la reputa que los remil parió”- cómo no va a sacudirse, engordar, reverdecer la lírica. Habrá que estar atentos nomás.





todo el tiempo

19 04 2008

todo el tiempo

aprender

todo

todo el tiempo





quiero leer

7 02 2008

*una historia del Cristianismo (¿cómo carajo se llegó a lo que es y lo que fue?)

*una genealogía del concepto de Naturaleza





Traslasierra 3

9 01 2008

Fuimos de mañana al río con Mónica y Marina.

Sentados en el agua baja, Mónica dijo:

-Tengo un hambre voraz.

-¿Te devorás a vos misma? -dije.

-Sí. Ahora soy mi propio hambre.

-¿No evaluaste la posibilidad de ser poeta?

Reímos al respecto.





Traslasierra 2

4 01 2008

Hace relativamente poco empecé a comprender algo que alguna vez había leído u oído: lo fundamental de la figura del artista (incluyo “escritor”, “intelectual”, “actor”, “poeta”, etc.) en el deseo de una identidad.

Si bien miro hacia atrás y veo sólo desconcierto, entiendo que “ser artista” fue y es seductor porque parece poder eximirte de todo y de cualquier cosa; en particular de cierta vaga idea sobre obligaciones y constreñimientos sociales.

El artista hoy es lo más teenager que hay. Y teenager de hoy, es decir, lo más parecido a un bebé gigante.








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