El luto consiste en cantar, llorar, reir, abrazarse y leer

28 10 2010

Primero, desconcierto. Tristeza soterrada y bronca, mucha bronca.
Después, con la confirmación (una vez más) de que somos muchos, de que hay movilización, de que la plaza se llena una y otra vez, se va la bronca y llega la tristeza plena, el llanto reparador. Después después, recién, hoy, ahora, hace un rato, y también durante un día más, las multitudes que somos. Y de la tristeza a una forma enrevesada de la esperanza.
Y mientras, en medio de conversaciones, gritos, cantitos, algunos hasta se mandan estas cosas:

La muerte de un político. Martín Rodríguez.

El vacío y la ingratitud. Manolo.

Un político abismal. Horacio González.

Un abrazo para todos.





Conurbano

13 10 2010

El “problema” del Conurbano es uno de los Grandes Temas. Sobre todo si le quitamos la tonta creencia de que el Conurbano es lo que es por sí mismo. Es decir, ¿cómo se formó y se sigue formando el Conurbano? ¿por qué existe algo desde cierto punto de vista tan estúpido como “la Capital y el Conurbano”? ¿qué injerencias podrían tener algunos gobiernos provinciales del resto del país y algunos municipios del resto de la provincia? (No digo el gobierno nacional porque de él se habla todo el rato.)
Para arrancar por algún lado, leer acá, y luego todos los links que desde allí manan.





Oráculos VI: Breve y conciso

6 10 2010

Ayer consultamos al Oráculo del día, que vino a ser el libro Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enríquez. La consultante, una amiga, preguntó, sencillamente ¿cómo me voy a morir? Y este libro, fiel a su carácter inquietante y sugestivo respondió sin vueltas: “un corcho dentro de la boca“.





Ridículo V

22 09 2010

En varios medios gráficos -y ahora mismo, por ejemplo, en Canal 26 lo repite una vez más Lavagna-, muchos periodistas y comentadores compulsivos de diarios sostuvieron que en Chile había verdadera democracia porque el Bicentenario lo festejaron los últimos 5 presidentes. “La foto es elocuente”, barruntan en sus asopapadas sabiolas. “La verdad que me da envidia. Acá mucha fuerza bruta, pero poco…” plin plin plin, complete a su gusto: “consenso” “diálogo” “democracia”.
El asunto es que ninguna de las plumas y las voces que se pusieron a decir esta pavorosa pavada se detuvieron a pensar que de haberse intentado lo mismo en este último 25 de mayo tendrían que haberse subido al escenario unos cuantos figurones que darían más pena (o espanto) que otra cosa. ¿De verdad creen que una foto con Menem, De la Rúa, Duhalde, Puerta, Camaño, Rodríguez Saa, Néstor y Cristina sería algo posible y deseable, y más aún, soportable?





Oráculos V: Lovecraft 2011

7 09 2010

Como es de público conocimiento, acá nos entretiene mucho (y nos guía) todo lo que es hacerle preguntas ultra-trascendentales a los libros, lanzándonos al abismo del azar. Hemos dado en llamar a esta práctica Oráculo del día. Y como el día de hoy se nos presentó muy reflexivo sobre el futuro de nuestro querido país, decidimos conjugar dos cosas: un libro de H.P.Lovecraft titulado “El horror de Dunwich” y la pregunta ¿qué nos espera a los argentinos en el año 2011?

Sabíamos en qué nos estábamos metiendo. No sólo es un autor de misterio -anque terror- sino que también se trata de una traducción realizada por un tal Aurelio Martínez Benito. Así que la respuesta tendría dos problemas: el condicionamiento asociando futuro a terror por un lado, y la traducción, fuente de eternas confusiones, por el otro.

Sin embargo, la práctica oracular nunca deja de sorprendernos con su inefable sabiduría. La respuesta fue doble. El tamaño de la tipografía llevó al dedo a posarse sobre dos renglones. En el superior encontramos una productiva metáfora y en el inferior, una respuesta con aires de advertencia.
¿Qué nos decía Lovecraft vía Martínez Benito en el renglón superior? “Chotacabras”. Para el 2011 a los argentinos nos esperan chotacabras.
Para la inmensa mayoría de los argentinos, justamente, esto puede no significar absolutamente nada, pero si nos detenemos en el papel que cumplen estas aves en el libro (más conocidas en estas tierras con el nombre de atajacaminos, porque tienen la costumbre de volar al ras del suelo y sorprender a caminantes y cabalgaduras) todo se aclara. Las chotacabras/atajacaminos de El horror de Dunwich vigilan a los agonizantes para después atrapar las almas de los recién muertos y llevárselas al infierno. No es necesario aclarar la metáfora de un gobierno rodeado por una parva de chotacabras acechantes.
Ahora bien, en el segundo renglón leemos “malsana expectación”. He allí la otra cara de nuestro próximo año: según Lovecraft, para el 2011 a los argentinos no nos espera otra cosa más que malsana expectación.





“¿Cómo deliberar sobre capas geológicas de jugadas tácticas?”

6 09 2010

Acá el escriba Escriba echa luz sobre algo que nos atora.





Estándar

3 08 2010

Se abre un nuevo ramal. Poemas estándar.





Matrimoño

27 07 2010

Un artículo que escribí sobre la Ley de Matrimonio Igualitario y que salió el otro día en el suplemento Ni a palos de Miradas al Sur.





Más Nueva York de Torres García

10 04 2010

Otras citas de este libro ya comentado escrito en 1919.

“En otro lugar hemos dicho ya, que este pueblo americano no era en realidad un pueblo, sino una organización” (JTG, 114)

“Porque aquí, saltando por encima del vulgar hombre con personalidad, por encima de las individualidades, se ha creado el hombre tipo.” (JTG, 115)

(Un amigo historiador me comentaba el otro día que le parecía mal que supiéramos tan poco sobre la historia de Estados Unidos y tanto -en comparación- sobre la europea.)





Chiste fácil

6 12 2009





República Oriental de Nueva York

22 07 2009

Torres-Garcia_Puerto de Nueva York“Lo Bello, ahora, es otra cosa (…) aquello idéntico a sí mismo. El blanco, igual a sí mismo; el negro, los colores, las formas, cada cosa, todo… idéntico a sí mismo. La visión física idéntica a sí misma. Cada cosa, existiendo por sí misma, iluminada por su luz (porque ella se ilumina a sí misma), sin que le sea añadido ni quitado nada, admitida como es, sin relación con otra cosa.” (New York, Joaquín Torres García, p.103)

Estuve releyendo “New York”: los diarios del pintor uruguayo Joaquín Torres García a principios del siglo XX en esa ciudad. Es, sobre todo, una lectura documental, es decir: el documento de la impresión (plástica y vivencial) que le causó, en 1921, a un viejo uruguayo (artista con ojos y corazón puestos en Europa) la “Ciudad Afiche”.
Podría entrar en una categoría de lectura muy provechosa: testimonios de momentos y lugares donde “comenzaba” o se formaba algo hoy naturalizado. Algo similar encontré hace 10 años en los Viajes alucinados de Sarmiento por Estados Unidos (1846), donde intentaba capturar eso “nuevo” que para nosotros hoy es casi natural (digo “natural” sin ningún sentido positivo ni negativo, sino sólo como constatación de una forma de percibir y entender un contexto). Pero Torres García se pone más filosófico que político (Sarmiento a fin de cuentas estaba buscando un modelo para nuestro país y no tanto preguntándose por la sensibilidad del individuo -¿europeo?- frente a la Cultura Norteamericana, como TG).
El pintor uruguayo, como el escritor argentino, transcribe su experiencia con entusiasmo y honestidad. TG anota una página tras otra de contradicciones frente al “fenómeno Nueva York” (rechazo, aceptación, fascinación, entrega, crítica: todo puede pasar en sus diarios); y aporta una visión desde la experiencia sensible -obviamente, por su interés plástico- reveladora. Una y otra vez escribe y rescribe sus “impresiones” sobre la ciudad (con una sintaxis quebrada, por momentos sólo chorros de palabras yuxtapuestas que parecen tratar de nombrar para poder contener a los edificios, los tranvías y los newyorkers que se le vienen encima).
Al leer esta experiencia no puedo evitar pensar en esa sencilla idea de que tras la Segunda Guerra Mundial la Cultura Norteamericana conquistó el mundo (al menos el nuestro). Me asombra la idea. Es decir, pienso esto desde el asombro, no desde la indignación, ni la tristeza. Me asombra pensar que esto que parece no tener comienzo, alguna vez, en cierta forma, significó algo extraño, “nuevo”, para alguien.

“Civilización Material”, dice TG; “todo tiene una base real”, “utilidad”, repite una y otra vez. Y su cantinela también es conocida. Toda la retórica del Gran Arte frente al Mercantilismo. Sin embargo, esto no hace caer el interés de la lectura, sino al contrario, porque el tipo está luchando con todo lo que tiene a mano, su pensamiento, sus ojos, su pasión entera. Intenta conciliar, no puede, se entrega y anuncia que Nueva York es lo máximo (hay que “abandonar el viejo concepto de Cultura -traído de Europa-”, p.107), otra vez que no, que es terrible, que es el reino de lo standard, en otro momento se remonta a los Cielos del Arte y desde allí dice, sin vergüenza pero con -supongo- honestidad: “Quiera o no, el artista tiene que perdonar a la inmensa ciudad que lo aplasta.” (p.76)
Adelanto el final: las contradicciones no se resuelven. Quedan ahí, reverberando. Y por eso vale la pena leerlo.

(Por último: este libro también es un documento imprescindible para todo aquel que quiera cerciorarse de cómo el Arte con Mayúscula invadió el campo de la Religión, tomó prestada la sacralidad, la retórica santoral, los sentidos “profundos y universales”, etc. etc.)





Oráculos II: Si él lo dice

15 07 2009

laexperienciaPreguntas al Oráculo del día, del 4 de mayo de 2008. El libro era “La experiencia de la vida” de Leónidas Lamborghini. Estábamos en Federación, Entre Ríos, con Hernán. Una perra se nos había acercado de un modo extraño. Sin dudarlo, consultamos al oráculo.

¿Qué nos quiso decir la perra?
“Si todo está relacionado con todo, entonces hay Dios.” (p.69)

Y luego:
¿Cómo definirías en dos o tres palabras a Federación?
“Bebés no comunes”.
¿Qué tenés para decirle a Hernán?
“Deprimen los hijos de la clase media”.
¿Y a Gabriel?
“El temor es servil”.
¿Voy a escribir la gran novela argentina?
“Muy humilde, pero va con el corazón”.

Es un gran libro-oráculo porque está lleno de frases lapidarias. Quizás sea el mejor libro de autoayuda que existe. Acaso el único que valga la pena leer. Lo recomiendo.
Aporto una cita: “La pelotudez es un Sol que, como el Sol, mantiene con vida al mundo. ¿Quiere mayor pelotudez que el Astro Rey quemándose y quemándose para darnos vida? Astro Rey Pelotudo.” (p.51)





Oráculos I: Creer o reinventar

13 07 2009

libro abiertoEl asunto es hacerle preguntas a un libro.
El juego es sencillo: se toma un libro, se lo extiende al que pregunta, éste lo toca mientras formula su inquietud. Luego, se pasan las hojas rápidamente y el que pregunta mete el dedo índice con convicción entre las páginas, deteniéndolas. Donde haya señalado, es la respuesta. Algo muy similar practicaban las dos protagonistas de “Simplemente amigas” (Career Girls, de Mike Leigh), sólo que ellas usaban siempre el mismo libro: Cumbres Borrascosas.
El 26 de enero de 2006 fueron éstas algunas de las respuestas del Oráculo del Día. El libro era “Los hombres de a caballo”, de David Viñas.

¿Kirchner es mejor que Perón?
“Mirá que si me juzgás, no sigo.” (página 263)
¿El artista de hoy sabrá engendrar la Argentina del mañana?
“Se afloja.” (página 91)
¿Qué hacemos con el heroísmo setentista?
(El dedo cayó en una página en blanco.)
Reformulo porque el viejo parece haber quedado mudo: ¿qué hacemos con los setenta?
“Lo único que quiero decir -aclara Donofrio- es que la culpa no es de los muchachos. Ellos obedecen. Como uno… o como usted.” (página 215)

En la próxima entrega, preguntas a “La experiencia de la vida”, de Leónidas Lamborghini.





Meta literatura, meta blog, meta todo

7 07 2009

El “estilo blog”, de haber alguno que prime, tiene un tono particular: es LAPIDARIO.
Así como esta primera frase, los blogs tienen esa urgencia para sellar discusiones o acaso -los más interesantes- para abrir otras, pero siempre con un tajo en el estómago.

Imbuido entonces de ese tono lapidario que lleva a muchos a afirmar lo primero que se le viene la cabeza, apunto unas ideas tomadas de una conversación reciente:
-La narrativa recuperó centralidad en la literatura “actual”, “nueva”, “joven”. La poesía quedó como de los 90, aquella, la “poesía menemista”, la que -burdos- designaron de “minitas” y “chabones”, y más atinadamente: “aniñada”.
-La culpa de todo esto la tiene la Era K (como periodización, no como mera construcción de 2 personas que se apellidan Kirchner), con su reverdecer del “relato” (ja, éramos literales a veces). Muchos volvimos a creer que éramos personas vivas, que eventualmente se podía hacer algo aparte de contemplar una fruta pudriéndose sobre un banco, es decir, resucitamos de la muerte en vida que venían siendo los 90 (o no pasa nada / o no entiendo lo que pasa, “Punctum”, Gambarotta); la Historia tomó envión otra vez. (Lo que no garantiza ninguna felicidad, sino sólo eso, vitalidad.)
-Bueno, sí, también se tarda más en escribir un libro de cuentos que de poemas. Los jóvenes narradores que ingresaron en estos últimos años al mundete literario no iban a tener sus novelas listas a los 18, como muchos jóvenes poetas su primer poemario fotocopiado. (Algunos participan de ambas situaciones.)

Postdatas:
Es preciso aclarar que esto puede no significar nada para el 99,999879% de los argentinos. Y acaso algo para estudiantes, ex-estudiantes y egresados de Letras. Soy conciente de eso. No creo en la universalidad universal. (Y también, fiel al estilo blog, en el fondo siempre reverbera la ironía, como para poder, llegado el caso, no ser tomado del todo en serio. ¿No ves que son como apuntes provisorios? Si lo pienso más por ahí ni lo publico.)





Perlongher de corrido

7 07 2006

Me regalaron los Poemas completos de Néstor Perlongher: Austria-Hungría / Alambres / Frenesí / Cadáveres / Hule / Parque Lezama. Leí entonces por primera vez a este autor de una punta a la otra.
Y ahora me pregunto qué pasa que los primeros libros me resultan más atractivos, más escarpados y sensuales “de verdad”, y qué por qué se abren a un terreno de palabras renovado, inesperado, pero ya avanzando en el tiempo, en los libros, más acá, todos se van poniendo ya repetitivos: estilísticos. Ya son “un trabajo sobre el lenguaje” y no tanto «libros que dicen» (que me hablan). Digo por Hule y Parque Lezama. Pero está bueno leerlo todo de corrido. Descascara la lectura pedorra del “genio”.
Porque hay altibajos, porque hay poemas medio demagogos para la hinchada literaria (Palacio del cine). Debe haber algo que lo tiñe todo: la lectura crítica que ya leí. Pero de todas formas, cuando por enésima vez, algo “se drapea”… bueno… “travestir” la escritura pasa a ser un gesto sin carne. La escritura se vuelve un billetito para pasar a otra cosa. (Igualmente es difícil sostener ese compromiso, esa intensidad, entiendo.)

Para terminar: es muy bueno llegar a leer Cadáveres después de leer Austria-Hungría.





al rato de releer «Austria-Hungría» y «Alambres»

20 06 2006

Un universo de textos, referencias y cuestiones con el habla que me interesan -reiterativas-, en las que me reconozco. Las páginas amarillas de la Literatura Nacional, un arcón donde escarbar para decir qué. Nada que tenga que ver, en realidad, con Lo Nacional así dicho.
Reponer una vez y otra “la experiencia”. El “cuerpo”. (Estos entrecomillados son algo culpables, y por lo tanto -como la culpa cuando llega- inevitables.) En el vacío de esas letras de molde que machacan una y otra vez desde la tribuna sarmientina -allá en el XIX, gritando hacia acá (el todavía siglo XX: sí, hay algo que no terminó, está en proceso desprenderse del siglo XX, las cosas no son tan fáciles, claro)-, en las crónicas de batallitas, que recubren las cogidas de un coronel en medio de la pampa con una india (aunque no es la “anécdota” lo que importa), entre todo ese gritoneo -y también todo ese “temple” letrado, la historia escrita por Bunge, suponte-, en todo ese vacío -para nosotros, vacío, para mí, vacío, hoy (a no olvidar ese detalle)- está el reenvío, digo, el reverso: la torre de papiros lejana y magra, que la tenemos ahí todavía, no sea cosa que si algo flaquea -la bandera se despinta, o lo que fuere-, todo se venga abajo: siempre tendremos, para asegurarnos que seguimos acá parados, alguna edición amarillenta del Facundo. Aún cuando reneguemos, critiquemos, revisemos o relativicemos toda idea históricamente constituída, “comunitariamente imaginada” -etcétera- de Nación, aún así, todo ese monolito rancio nos sirve para decirnos. Sombra terrible del Facundo, vengo a invocarte. Y preferimos utilizar esa desmetáfora, esos papelitos viejos, eso que supuestamente no nos dice ya nada, antes que inventar algo de la nada. Porque esa sí que sería la única mentira: escribir desde cero.

(A lo sumo, podemos escribir desde -1: «y la que festoneada por facones»)





Marcas en «Punctum» (Gambarotta)

25 05 2006

Racconto de algunas marcas:

En dos semanas cambió menos que en la media hora donde
hablamos del futuro en tiempo pasado.

x x x x x x

Todo acto es literario
y eso apesta. Todas las cosas
rogando por sinceridad.

x x x x x x

lo que parecía
ser, lo que sin lugar a duda era, lo que empezó
siendo una mancha de óxido en el cielo
resultó ser, al final, era, en realidad,
una piedra opaca, una piedra casi
con forma de riñón,
que la mente escupió, volvió a tragar, pulió
y finalmente retuvo.

x x x x x x

Anota.

Así en la antiguedad
el hígado ocupaba el lugar sentimental
que después le tocó jugar al corazón.
Hacían paté con el hígado de Hamlet
y se lo comían en rodajas tostadas.
Está demás decir
que esa teoría fue amputada
snap
por la mandíbula
de una planta carnívora
que la historia
fija su precio por cabeza,
dicho de otro modo:
toda sangre derramada
viene de antemano negociada.





las jergas ajenas

18 05 2006

Cuando el Poeta anota en el prólogo a su AUTOCRÍTICA POÉTICA que sale en la revista Lucha Armada: «Entrábamos por tandas, clandestinos de la policía, clandestinos de la dirigencia del PC y clandestinos del dueño de la fábrica, un “empresario comunista” que aportaba a las campañas financieras del Partido y que nada sabía de lo que ocurría en su fábrica fuera de los turnos de trabajo y, por supuesto, de su plusvalía», ¿qué anota?

La teoría económica hecha poesíah:
una fe ciega en las palabras -una fe en una jerga que me es ajena-:
Las palabras nos trascienden, por lo tanto, vienen antes (y después) que nosotros. Están más allá.
No.

La cuestión es más sencilla de lo que parece: me rompe las pelotas que aún hoy, todavía hoy, precisamente hoy, no vean nada más que su propia lengua. ¿Es tan imposible mordérsela? ¿Callarse? ¿Aunque más no sea un minuto?

Siguen creyendo en una cierta forma de la coherencia y la unicidad. Manivelas que sirven, pero no.
No.
Ahora hablo sobre algo que ignoro, con palabras inasibles -otra jerga ajena-.
Lo único que no ignoro: el hartazgo supremo cuando releo a Poetas como éstos.





henry miller

12 05 2006

Comprender que ese extraño, ese desconocido, ese yanqui, que escribió en 1935: «¡La vida propia! Una vorágine con un agujero en el centro», estaba, sí, filtrado, sí, desplegado; y sus pausas y acentos, sus fraseos, no fueron más que –no podrían haber sido otra cosa (esto DEBE quedar claro)- el nexo social. /Su escritura./

y ahora no estoy diciendo nada. Esto se saturó.

(Irme a dormir, simplemente:
no hay nada que resolver.)








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